El edificio Centenario más que un estilo en sí mismo es el reflejo material de un carácter, una idea, expresada en términos de austeridad, solemnidad, solidez y transparencia. Desde el punto de vista de que es un nuevo Edificio e hito en el centro de Santiago, intenta por una parte realizar una costura de la trama urbana existente, de la figura urbana, respetando la idea de fachadas continuas que el centro de la capital tuvo. El volumen en sí mismo se transparenta y se cierra, juega con él entrever y al ingresar todo este objeto se transforma y da paso a un patio que se abre al cielo capturando la luz, llevando adentro un pedazo de ciudad, una plaza interior. El volumen producido en el acceso da cuenta de la escala del peatón retranqueándose y haciéndose cargo del espacio público. El elemento característico de este Edificio es su concepto de “Atrio” el cual se fundamenta en este espacio central “vacío” que distribuye y articula a su alrededor todos los componentes del programa funcional. Este atrio rememora la antigua arquitectura colonial con sus patios interiores, da cuenta de la necesidad de aprovechar la luz natural y otorga al conjunto un aspecto de descubrimiento al entrar. En su fachada y en sus patios interiores se utilizó el Cortasol Fins de Hunter Douglas y en sus áreas comunes y pasillos Cielos Tile Lay-In.